CARTA DE UN VASCO: El tren perdido.

Nuestro concejal en el Ayuntamiento de Portugalete, Iñigo Mendizabal, nos deja esta reflexión al hilo de la actualidad:

“Llevo días contemplando la situación que se vive en Catalunya respecto a su futuro político. No negaré que la cuestión está planteando dudas respecto al camino que recorrerá esa nación, y también sobre su futuro. Al final, todo dependerá de las voluntades. 

Pero en todo esto hay dos temas fundamentales que me han llamado la atención a nivel personal, por una parte, la reacción del pueblo vasco, mi pueblo, frente a este paso dado por el pueblo catalán. Y, por otra parte, la reacción que se puede esperar de la ciudadanía en una situación como la que allí se ha planteado. 

No considero el pueblo vasco como algo inerte, al contrario, siempre he sentido formar parte de un pueblo en lucha. Un pueblo con valores, defectos y grandes virtudes, que en las peores situaciones ha sabido proteger y defender lo propio, así como ser solidario entre sus gentes y con otras naciones. Hemos comprendido siempre el valor que representa la libertad, sin importar la ideología política ni el concepto de país. 
El pueblo vasco es un conjunto de personas que entiende la libertad desde un sentido conceptual o filosófico, y también desde un sentido más pragmático. Con un concepto claro de su significado y con un objetivo para lograr esa libertad, que termine plasmándose en la realidad, lograr el derecho a la autodeterminación o la soberanía plena vienen a ser el mejor ejemplo. No importa incluso si esta es entendida en el último siglo como autogobierno en mayor o menor medida, pero siempre bajo el gobierno de la ciudadanía vasca y la gestión propia de los recursos. 

Y es precisamente por todo esto, y como independentista que soy, por lo que no entiendo que nos hayamos permitido el lujo como pueblo de dejar escapar la oportunidad de unirnos al pueblo catalán en su reivindicación. Lamentaremos en un futuro no muy lejano quizá no habernos unido a todas esas personas que están luchando democráticamente por la libertad que como pueblo les corresponde en derecho, nos corresponde en derecho también a este pueblo vasco que tanto necesita la independencia para preservar su cultura, y en consecuencia, su bienestar, para que nadie así pueda nunca más cuestionarlo como tantas veces se está haciendo (eliminar instituciones, ley de educación, ataques a la discriminación positiva al euskera,…). 

Tal vez no sea el momento de buscar culpables, pero sí hay que empezar a señalar responsabilidades. Puede que toda la ciudadanía tengamos nuestra parte de responsabilidad, pero ante todo, son quienes controlan el poder mediático y el poder político quienes por pasividad, comodidad, temor y falta de coraje, deban soportar la mayor carga en su conciencia por no haber sabido tener visión política y de futuro a largo plazo, habiendo permitido a la ciudadanía permanecer impasible ante esta gran oportunidad. Miopía política que se dice y que así llamaría yo. No vale esconderse en la responsabilidad institucional, esa que han esgrimido para sostener cuantas decisiones han tomado para coartar, condicionar y recortar la vida y los derechos de las personas más indefensas. Y no nos debería servir ese inmovilismo y ese razonamiento para excusarse por no alzarse y dar la cara por su pueblo ante un estado que rechaza el diálogo y niega y pisotea la voluntad de las naciones que a su pesar lo integran, que a mi pesar integramos. 

Es así, que tal vez, antes de lo que pensamos, el tiempo ponga en su lugar a la burguesía vasca representada por el PNV, y el tiempo les haga responsables de ese error en la historia de nuestra humilde nación en ese momento en el que se nos vieron mermados los derechos que como pueblo nos asisten y donde ninguno de ellos hizo nada por levantar la voz ante tan injustificados ataques y recortes sociales. 

Aún así, y que sierva al pueblo catalán de paso, debemos prepararnos para cuando llegue nuestro momento, que no será muy diferente al que estamos viendo, casi sin inmutarnos, en Catalunya. 
Tendremos que prepararnos para que una vez llegado el momento, sepamos actuar defendiendo la decisión que como pueblo tomemos. Cuando preveo al futuro President de la Generalitat siendo buscado y acosado por la justicia española, me pregunto si la ciudadanía responderá con dignidad, contundencia y de la forma adecuada. 
Cuando vayan a buscarlo para llevarlo ante un tribunal que ya no reconocen como propio y utilice el estado su maquinaria (derecho de uso de la violencia así como el poder judicial), no sé si el pueblo catalán protegerá a su representante elegido democráticamente de la forma justa, para evitar que todo lo que han luchado quede en nada. 
Me temo que todavía queda la GRAN DIADA, la de la libertad, la de proteger a sus representantes, la de dar la cara por sus derechos, la que un día plasmarán en los libros de historia, porque eso signifcará que han ganado su libertad. 

Aquí ya tenemos a las personas responsables del tren que hemos dejado escapar incluso sin intentarlo, que no os pase lo mismo en este viaje emprendido para alejarse de España. 

Feliç viatge amics!! 
Agur bero bat”
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